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¿Quién es quién en los emergentes de Asia?

(Este artículo lo hemos publicado en Consenso del Mercado y puede leerse íntegramente AQUÍ) ¦

Cuando estalló la crisis asiática, en 1997, hubo países que se consideraron injustamente tratados. Corea del Sur, por ejemplo, tenía entonces una economía relativamente sólida que crecía en torno al 2%. Sin embargo, las llegadas desordenadas de capital caliente, y su posterior huida hacia Estados Unidos, provocaron una caída anual del PIB superior al 6%. Fue la primera crisis del mundo globalizado porque, entre otras cosas, tuvo su desencadenante en una economía relativamente menor como Tailandia.

Hoy, casi veinte años después, el esquema vuelve a repetirse si bien los actores involucrados están bastante mejor preparados en comparación con como lo estaban entonces. Tras la presente crisis financiera internacional, muchos capitales encontraron refugio en los países asiáticos, el motor indiscutible del crecimiento económico mundial desde que cayó Lehman Brothers allá por el año 2008. Además de China, otras naciones como Indonesia o Filipinas han estado creciendo una media del 6% desde 2010. Ahora bien, gran parte de dicho crecimiento se debe al capital internacional que podría regresar a Estados Unidos si Janet Yellen sube los tipos en diciembre. La pregunta, por tanto, es: ¿Están las naciones asiáticas preparadas para afrontar un ciclo monetario restrictivo impuesto desde América?

El país que más preocupa en estos momentos es Malasia. Conforme salen capitales hacia el exterior, su divisa se deprecia significativamente, alcanzando niveles mínimos inéditos desde la crisis asiática de 1997-98. La debilidad del ringgit hace que las importaciones sean más caras. Y, si bien esto debería favorecer un mejor comportamiento del sector exportador, la dependencia de unas materias primas cada vez más baratas hace extremadamente difícil equilibrar las cuentas. El problema real, no obstante, procede del endeudamiento externo. La deuda malasia en dólares ha seguido creciendo hasta alcanzar el 33% del PIB. Muchos son pasivos a corto plazo que, con unas reservas menguantes, incrementan peligrosamente la posibilidad de default. Estados Unidos, sencillamente, no subió tipos en septiembre por el efecto dominó que su decisión podía tener sobre Malasia y toda la región de Asia-Pacífico.

Indonesia, por su parte, también está en una encrucijada importante. Su dependencia extrema del capital internacional la hace muy vulnerable a los flujos de salida. Sus bonos, sin ir más lejos, ya están pagando el mayor interés desde 2011. Las bolsas acumulan una caída anual del 20%. Y la rupia cotiza en niveles mínimos de los últimos diecisiete años. Esto significa que el país está dejando de recibir capitales. En este escenario convendría subir los tipos, considerando también que la inflación supera el 7%, pero ello podría provocar una desaceleración todavía mayor del crecimiento económico. Ahora bien, si Estados Unidos sube tipos, Jakarta no tendría más remedio que hacer lo propio. Indonesia, que necesita reformas estructurales urgentes, también parece haber comprado tiempo a la FED.

Hong Kong, que mantiene su divisa pegada al dólar estadounidense y libertad plena de capitales, tendría que subir tipos cuando lo decidiese la FED. Los precios inmobiliarios en Hong Kong se han multiplicado por dos desde 2009. Y un colapso de los mismos podría tener efectos muy adversos sobre el consumo. En cualquier caso, Hong Kong depende más de cómo le vayan las cosas a otro emergente: China. Es precisamente la desaceleración económica china el factor de más riesgo para países como Corea del Sur y Taiwan. Las exportaciones coreanas de julio, por ejemplo, se desplomaron un nada despreciable 15%. Y las de Taiwan también han caído casi dobles dígitos este verano. Para Taiwan y Corea, las fugas de capitales hacia Estados Unidos no deberían constituir un problema grave puesto que ahora tienen más reservas, a diferencia del 98. Es más, una depreciación de sus monedas si bajan los tipos sería deseable para recuperar el pulso de las exportaciones, como parece haber hecho Taiwan. Los tipos taiwaneses ya han empezado a bajar por primera vez desde 2009.

¿Pero hay alguien que no esté viéndose tan afectado por decisiones o circunstancias coyunturales de otros? Sí. Hay un país mucho mejor preparado que antes para afrontar todas estas turbulencias: India. El elefante asiático está desperezándose y ya crece más rápidamente que China. Además, fruto de las reformas del nuevo gobierno, hay menos inflación que en 2013. Salen menos capitales, también, porque se están adoptando medidas fiscales para atraer más inversión extranjera directa. Y los costosos subsidios sobre la gasolina se han reducido aprovechando el abaratamiento del petróleo. Hay una buena base fiscal, y margen monetario para sostener el crecimiento, pero es condición necesaria seguir profundizando en las reformas. China está desacelerándose, recortando inversión por su propio bien, al igual que ha llegado el momento de subir los tipos en Estados Unidos. Son circunstancias de superpotencias económicas globales que afectan inexorablemente al resto del mundo. Brasil y Rusia son ejemplos claros de países repetidores que no han hecho bien sus deberes. Pero los emergentes asiáticos parecen mucho mejor preparados para aprobar con éxito el doble examen que supone la recuperación económica de Estados Unidos y una desaceleración relativamente rápida en China. Al menos, se les ve con la lección mejor aprendida a diferencia de aquel turbulento verano del año 1997.

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Acerca de Alberto Lebrón (82 artículos)
Economista Investigador en Renmin University of China (中国人民大学) y Corresponsal para toda la Región del Pacífico desde 2009.

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